Omeprazol: verdades, mentiras y recomendaciones

Si nos preguntasen por el fármaco que más recetamos en las consultas de aparato digestivo, sin duda la mayoría responderíamos que es el omeprazol. También probablemente sea uno de los que indican con mayor frecuencia los médicos de atención primaria, así como compañeros de otras especialidades. De este modo, seguramente todos conocemos a alguien que lo toma o lo ha tomado en el pasado, o incluso puede que seamos nosotros mismos quienes lo hayamos necesitado alguna vez.

Omeprazol bote

Siendo el omeprazol uno de los medicamentos más utilizados a nivel mundial, cualquier noticia relacionada con él puede tener importantes repercusiones tanto a su favor como en su contra (y por consiguiente en la nuestra). Por ejemplo, hace no mucho aparecieron en la prensa varias noticias de carácter alarmista destacando posibles efectos adversos del omeprazol, sin tener en cuenta ni el origen ni la calidad de los datos. Como consecuencia multitud de pacientes acudieron a las consultas para informarse, e incluso algunos rechazaron tomar este tipo de medicación. Además, esta situación se ha mantenido con el tiempo, siendo frecuente que la simple mención del omeprazol venga seguida por caras de circunstancia, miradas de duda o preguntas como “¿esa no es la pastilla tan mala que decían en la tele?” o “no me ponga esa que dicen que da Alzheimer”.

Por todo esto, consideramos fundamental dejar bien claro cuando está indicado tomar el omeprazol, cuáles son sus beneficios, que efectos adversos puede tener y en qué circunstancias debemos evitarlo.

¿Qué es el omeprazol?

Popularmente conocido como el “protector gástrico”, su aparición en 1978 revolucionó el manejo de enfermedades como el reflujo o las úlceras gástricas. Gracias al omeprazol se han evitado cirugías, salvado vidas y mejorado la calidad de vida de incontables pacientes.

El omeprazol fue el primero en formar parte de un grupo de fármacos llamado inhibidores de la bomba de protones, más conocidos por las sílabas IBPs. También forman parte el lansoprazol, rabeprazol, pantoprazol y esomeprazol. Dentro de esta familia todos los medicamentos tienen el mismo efecto y propiedades similares.

¿Cómo actúa el omeprazol?

La acidificación del estómago se debe a la liberación del contenido de las células parietales gástricas a través de bombas, cuyo principal desencadenante es la ingesta de alimentos. Los inhibidores de la bomba de protones, y por tanto el omeprazol, actúan bloqueando estas bombas, impidiendo así que se libere el contenido de las células y evitando el descenso del pH gástrico. El tratamiento consigue bloquear entre el 70-80 % de las bombas, especialmente cuando se administran en ayunas.

Accion inhibidores bomba protones

Las bombas de protones se regeneran cada 36-48 horas y además, no todas liberan su contenido de forma simultánea, por lo que en el estómago siempre es posible que exista cierta cantidad de ácido. Por otra parte, no existe evidencia de que estas bombas estén presentes en otras localizaciones del cuerpo humano.

Indicaciones de uso de los inhibidores de la bomba de protones

Se ha demostrado que cuando el omeprazol se utiliza siguiendo las indicaciones clínicas adecuadas y a las dosis recomendadas, su perfil de seguridad es excelente. El problema es que muchas veces no se siguen estas recomendaciones, recetando el omeprazol sin una clara indicación, a mayores dosis o durante más tiempo de lo debido. Incluso hay pacientes que lo toman por su cuenta como quien se come un caramelo.

Omeprazol capsulas

Para evitar esto, las guías científicas dejan muy claro en qué situaciones está indicado el uso de inhibidores de la bomba de protones.  

Además, en los países desarrollados el uso de inhibidores de la bomba de protones va en aumento, habiendo pasado de 5% de la población en 2003 a un 10% de la población en 2015. 

Consideraciones previas e interacciones

En principio no es necesario realizar ningún estudio antes de tomar omeprazol. Únicamente debemos valorar la posibilidad de que se produzcan interacciones con otros tratamientos que toma el paciente, aunque estas son raras. Las más importantes son:

  • Clopidogrel (antiagregante plaquetario): algunos estudios indican que puede disminuir la actividad de este medicamento, perdiendo eficacia. En principio esta recomendación se aplica solo a omeprazol y esomeprazol, por lo que el resto de inhibidores de la bomba de protones se podrían utilizar.
  • Diazepam: puede aumentar los niveles de benzodiacepinas. Se puede evitar empleando otros fármacos similares como lorazepam.
  • Fármacos frente al VIH: está contraindicado en pacientes tratados con rilpivirina. El Atazanavir no debe usarse en pacientes dosis altas de omeprazol.
  • Metotrexate: parece que disminuye la eliminación de este fármaco, aumentando su toxicidad.

¿Cómo y cuándo hay que tomarlo?

Si pudiésemos hacer esta pregunta a cada paciente que toma inhibidores de la bomba de protones, descubriríamos que gran parte no sabe cuál es la forma correcta. Entre los errores más frecuentes que detectamos destacan tomar el fármaco de forma discontinua o no tomarlo en ayunas.

Cómo tomar el omeprazol

La administración más frecuente del omeprazol es por vía oral, debiendo ingerir las cápsulas enteras. En pacientes con dificultad para tragar se pueden usar comprimidos que se disuelven en la boca (suelen ser de lansoprazol) o bien abrir la cápsula y tragar los gránulos sin masticarlos.

En pacientes ingresados que deben mantenerse en ayunas o que no pueden ingerir nada, se pueden emplear formulaciones intravenosas.

Omeprazol intravenoso
Omeprazol intravenoso

Cuándo tomar el omeprazol

El momento ideal para tomar el omeprazol es antes del desayuno, puesto que es el período en el que las células gástricas tienen mayor cantidad de hidrógeno en su interior que aún no se ha liberado. Generalmente recomendamos tomarlo 30 minutos antes.

En la mayoría de personas, una dosis al día suele ser suficiente para lograr un control adecuado de los niveles de acidez. En caso de necesitar una segunda dosis, esta se debe tomar 30 minutos antes de la cena.

Cuando tomar omeprazol

El efecto máximo de los inhibidores de la bomba de protones se suele conseguir a partir del quinto día de iniciar el tratamiento. En base a esto, la toma ocasional de omeprazol o su uso “a demanda” no logra una adecuada supresión ácida, pudiendo no obtener la respuesta clínica deseada. Por lo tanto, en caso de necesitar un tratamiento puntual para la acidez sería mejor tomar un antiácido (Gaviscón, Almax…) o un anti-H2 (famotidina).

Efectos adversos del omeprazol

En esta sección vamos a intentar aclarar toda la controversia surgida en los últimos años en torno al uso de los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, rabeprazol, pantoprazol, esomeprazol y lansoprazol) y sus posibles efectos adversos.

Respecto al alarmismo sobre su seguridad a raíz de la publicación de varios artículos, es importante destacar que la mayoría no aporta datos lo suficientemente consistentes o inciden en importantes sesgos. De hecho, muchos de los efectos secundarios referidos son infrecuentes y no cuadran con nuestra experiencia clínica. Además, los pacientes que emplean este tipo de fármacos respecto a la población general tienen más factores de riesgo, especialmente mayor edad u obesidad. Por lo tanto ya de por sí, sin necesidad de implicar al omeprazol, son personas con mayor riesgo de padecer enfermedades.

Por consiguiente, debemos repetir que mientras se utilicen las dosis adecuadas y siguiendo las indicaciones recomendadas son fármacos muy seguros. Además hay que destacar que siempre que el beneficio supere a los riesgos, su uso quedaría más que justificado.

Como efectos adversos relativamente frecuentes pueden aparecer náuseas, dolor de cabeza, diarrea o dolor abdominal, afectando a menos de 1 – 2% de los pacientes, precisando la interrupción del tratamiento. Los que describimos a continuación son los que mayor controversia han provocado últimamente. Además no tienen una relación claramente demostrada y serían muy infrecuentes. 

Efectos adversos inhibidores bomba protones

Infecciones

Es lógico pensar que el uso de inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, puede alterar la flora bacteriana, puesto que la mayoría es sensible a los cambios de pH. Sin embargo esta relación es difícil de justificar y los mecanismos por lo que aumentaría el riesgo no están claros.

Se ha relacionado con el sobrecrecimiento bacteriano o la diarrea del viajero, aunque la principal asociación documentada sería con la infección por Clostridium difficile. Dada la baja evidencia, la única precaución sería tener cuidado a la hora de prescribir omeprazol a pacientes con riesgo de padecerlo.

Colitis microscópica

Se trata de un cuadro de diarrea sin objetivar productos patológicos como sangre o moco en las heces, ni otros síntomas asociados.  

Parece que puede existir mayor riesgo con todos los inhibidores de la bomba de protones, especialmente con lansoprazol. A pesar de esto, el mecanismo es desconocido y aún hay muchas incógnitas sobre la relación con la dosis o la duración del tratamiento. En caso de presentarlo se debería suspender el fármaco.

Malabsorción

Aunque se ha planteado que estos fármacos puede provocar una disminución de la absorción de vitamina B12, hierro y calcio, estudios recientes no han demostrado un mayor riesgo. En principio no se recomienda realizar ningún control especial.

En el caso del magnesio sí que parece que puede disminuir su absorción intestinal, produciendo hipomagnesemia. Es recomendable controlar sus niveles en pacientes que tomen inhibidores de la bomba de protones a largo plazo y usen otros fármacos que lo puedan disminuir (como los diuréticos).

Fracturas óseas

Parece que el riesgo de fracturas solo es mayor en pacientes que tienen otros factores de riesgo (por ejemplo los fumadores). En distintos estudios el uso continuo de omeprazol durante 5 – 10 años no se ha relacionado con una pérdida de densidad mineral ósea acelerada, ni siquiera en mujeres menopáusicas que teóricamente tienen mayor riesgo.

No se recomienda retirar el tratamiento con el único objetivo de evitar las fracturas. En pacientes que requieran altas dosis de forma crónica se pueden valorar alternativas terapéuticas (por ejemplo la cirugía en caso de enfermedad por reflujo).

Demencia

No disponemos de estudios de calidad que lo apoyen y en los que se ha sugerido esta posibilidad existen otros factores de confusión. Por lo tanto no existe una causa clara que justifique un mayor riesgo de demencia o Alzheimer en pacientes que toman omeprazol.

Insuficiencia renal

Parece que puede existir mayor riesgo de insuficiencia renal crónica, sin embargo el mecanismo que lo produciría no está claro.

La asociación en el momento actual no es lo suficientemente fuerte como para recomendar una monitorización regular de la función renal en los pacientes que toman inhibidores de la bomba de protones. Se podría valorar en aquellos con otros factores de riesgo mediante una analítica periódica que vigile los niveles de creatinina.

Cardiovasculares

En relación a las alteraciones cardiovasculares existen muchos datos contradictorios, sin embargo en estudios recientes de alta calidad (controlados y aleatorizados) y con un elevado número de pacientes no se han observado diferencias significativas.

Como comentábamos previamente, puede existir mayor riesgo derivado del uso de clopidogrel junto a omeprazol o esomeprazol. Por tanto, la solución es usar otro inhibidor de la bomba de protones.

Consideraciones especiales

Ancianos y omeprazol

La proporción de pacientes que requieren el uso de omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones aumenta con la edad. Mientras que por debajo de los 40 años apenas lo utiliza un 10% de la población, esta cifra aumenta hasta un 30% en pacientes mayores de 80 años. Estos datos son llamativos porque no todas las patologías para las que están indicados muestran un aumento similar dependiente de la edad. Entonces, ¿por qué en los ancianos aumenta su uso?

Ancianos omeprazol

La explicación a esto vendría de la mano del resto de fármacos que se prescriben con mayor frecuencia a medida que nos hacemos mayores. Por ejemplo, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), que por su mecanismo de acción aumentan el riesgo de padecer úlceras gástricas, especialmente en este grupo de pacientes. Por lo tanto, para prevenirlo sería necesario añadir un inhibidor de la bomba de protones.

En cuanto a los efectos adversos, en primer lugar hay que tener en cuenta que este grupo de pacientes suele tomar mayor cantidad de medicación, por lo que existe más riesgo de interacciones farmacológicas.

Por último, a causa de la avanzada edad son pacientes más frágiles y tienen mayor predisposición a padecer enfermedades, por lo que debemos ser muy estrictos a la hora de decidir si realmente necesitan o no este tipo de medicación. 

Embarazo, lactancia y omeprazol

El omeprazol es un fármaco con Categoría C de la FDA (Food and Drug Administration), lo que indica que se han demostrado efectos adversos en fetos animales pero no hay estudios controlados en humanos. En base a los datos de varios estudios de baja calidad, parece que su uso durante el primer trimestre podría aumentar levemente el riesgo de malformaciones en el feto.  

Su uso durante el embarazo se sitúa sobre todo en el segundo y tercer trimestre de gestación, momento en el que debido a cambios hormonales y al aumento de la presión abdominal por el crecimiento fetal existe mayor riesgo de reflujo. A pesar de que durante este periodo se considera que el riesgo de provocar malformaciones congénitas es mínimo, podría afectar a otras cuestiones menos estudiadas como prematuridad, bajo peso al nacer o asma en la infancia.

Embarazo lactancia inhibidores bomba de protones

Por lo tanto, dado que no se puede garantizar completamente la seguridad, los inhibidores de la bomba de protones deberían emplearse durante el embarazo únicamente para indicaciones concretas en ausencia de otro tratamiento alternativo y sólo si los beneficios superan los riesgos.

Respecto al periodo de lactancia, sabemos que el omeprazol se excreta en la leche materna. De esta forma de nuevo se debe valorar muy bien si realmente está indicado tomarlo y no hay alternativa. Además, se recomienda suspender la lactancia en caso de necesitarlo.

Pólipos gástricos de glándulas fúndicas

El uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones se ha relacionado con el crecimiento o hipertrofia de las glándulas fúndicas, formando pólipos. Se trata de un hallazgo frecuente en la gastroscopia. Suelen ser de pequeño tamaño (por lo general menores de 1cm) y de comportamiento benigno, y únicamente consideramos resecarlos cuando son mayores de 1 cm. Al retirar el tratamiento tienden a desaparecer o disminuir de tamaño.

¿Cómo debo retirar el tratamiento?

En este punto no existe una recomendación clara sobre cuál es la mejor forma de suspender el omeprazol. Si estábamos tomando una dosis simple una vez al día, se podría suspender directamente. En el caso de que la dosis fuese doble o tomásemos el tratamiento más de una vez al día se podría ir reduciendo la dosis semanalmente hasta suspenderlo. Sabemos que la función secretora del estómago se recupera a las 24-48 horas de suspender los inhibidores de la bomba de protones. Sin embargo, en pacientes que los han usado de forma prolongada puede producirse un rebote de la acidez gástrica, incluso mayor que antes de iniciar al tratamiento. Es importante tenerlo en cuenta y en caso de que aparezca se debería volver a tomar el medicamento.

Prospectos de los inhibidores de la bomba de protones

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Conclusión

Gracias al omeprazol, junto al resto de inhibidores de la bomba de protones, hemos logrado un mejor manejo de enfermedades que suponían un riesgo importante para la salud y la calidad de vida de nuestros pacientes. Por otra parte es importante no tomarlo por cuenta propia, seguir las recomendaciones de nuestro médico habitual y tomarlo de forma correcta.

Se ha demostrado que cuando se utilizan siguiendo las indicaciones clínicas adecuadas y a las dosis recomendadas, son fármacos muy seguros.

Fuentes

Proton Pump Inhibitors: The Good, Bad, and Ugly. Gastrointestinal Endoscopy Clinics of North America. Diciembre 2019.

The Risks and Benefits of Long-term Use of Proton Pump Inhibitors: Expert Review and Best Practice Advice From the American Gastroenterological Association. Gastroenterology. Marzo 2017.

Evaluation of the Association Between Gastric Acid Suppression and Risk of Intestinal Colonization With Multidrug-Resistant Microorganisms A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Internal Medicine. Abril 2020.

Association Between Proton Pump Inhibitor Use and Risk of Progression of Chronic Kidney Disease. Gastroenterology. Septiembre 2017.

No Association Linking Short-Term Proton Pump Inhibitor Use to Dementia: Systematic Review and Meta-analysis of Observational Studies. The American Journal of Gastroenterology. Enero 2020.

High risk of drug‐induced microscopic colitis with concomitant use of NSAIDs and proton pump inhibitors. Alimentary Pharmacology and Therapeutics. Marzo 2016.

Systematic review with meta-analysis: the risks of proton pump inhibitors during pregnancy. Alimentary Pharmacology and Therapeutics. Enero 2020.

Proton Pump Inhibitors in the Elderly, Balancing Risk and Benefit: an Age-Old Problem. Current Gastroenterology Reports. Diciembre 2019.

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