Manometría esofágica. Que es y cómo se realiza

La manometría esofágica es una técnica que se desarrolló hace décadas con el fin de estudiar los trastornos motores del esófago. Aunque los primeros prototipos nos puedan parecer arcaicos comparados con los aparatos actuales, en su momento representaron un gran cambio en un terreno prácticamente desconocido y pobremente explorado.

La evolución científica es un mundo de infinitas posibilidades que si se enfocan en la dirección adecuada pueden aportarnos grandes beneficios. En el caso de la medicina los avances tecnológicos nos permiten generalmente mejorar nuestra capacidad para hacer diagnósticos y aplicar tratamientos. De hecho, hay quien afirma que en el futuro los médicos tendrán más metal que carne y microchips en lugar de cerebros. Por suerte (al menos para nosotros), ese momento aún está por llegar. Mientras tanto no cabe duda de que la tecnología es un aliado indispensable en nuestro día a día.

Gracias al desarrollo de la manometría esofágica hemos podido detectar nuevas enfermedades, precisar con mayor exactitud la evolución de otras o incluso evaluar los cambios tras realizar alguna intervención. Además, puesto que es una prueba que cada vez se solicita con mayor frecuencia consideramos que es importante facilitar información sobre la misma.

Manometría esofágica con motilidad normal
Manometría esofágica de alta resolución de características normales

En los siguientes párrafos vamos a intentar explicarlo todo de la forma más sencilla y comprensiva posible, de forma similar a cuando lo comentamos en nuestras consultas.

¿Qué es la manometría esofágica?

La manometría esofágica es una técnica que nos permite medir las distintas presiones de la musculatura esofágica y de los esfínteres superior e inferior (cardias). Para ello se utiliza una sonda que contiene los sensores de presión y un sistema de registro. Generalmente la prueba la realiza un especialista de aparato digestivo, aunque también la pueden realizar otros médicos que tengan la formación necesaria.

Dentro de la manometría esofágica existen dos tipos diferentes de sonda:

  • De perfusión: un registrador externo recoge los cambios de presión que se producen en los pequeños canales de la sonda por los que se expulsa agua de forma continua gracias a una bomba. Generalmente son de un solo uso.
  • De estado sólido: en este caso los sensores de presión van incorporados en la propia sonda. Son reutilizables y se deben esterilizar adecuadamente antes de cada procedimiento.

Así mimo, dependiendo del número de sensores que tenga la sonda distinguimos dos modalidades de estudio.

  • La manometría esofágica estándar, en la que se emplean entre 4 – 8 sensores y el estudio requiere más tiempo para su realización, siendo más limitado a la hora de ofrecer un diagnóstico concreto.
  • La manometría esofágica de alta resolución, que utiliza un catéter con hasta 36 sensores, permitiendo así un estudio más rápido y completo. Además permite ver el movimiento en tiempo real y medir velocidades. Esta es la técnica más extendida en la actualidad por las ventajas que ofrece tanto durante el procedimiento como a la hora de obtener resultados.
Sonda manometria esofagica
Sonda de estado sólido de alta resolución

¿Qué indicaciones tiene la manometría esofágica?

La manometría esofágica es la técnica de elección para estudiar los trastornos motores esofágicos. Generalmente la dificultad para tragar (disfagia) o la clínica de reflujo gastroesofágico que no mejora son las indicaciones más frecuentes para realizar esta prueba. También se debería valorar en las siguientes situaciones:

  • Estudio del dolor torácico de origen no cardiaco.
  • Tras el tratamiento de una Acalasia (enfermedad a nivel del esfínter inferior que impide que se relaje adecuadamente y provoca disfagia).
  • Antes y después de una cirugía antirreflujo.
  • Como ayuda para determinar el punto donde colocar la sonda de pHmetría.
  • Estudio de enfermedades musculares que pueden afectar al tubo digestivo.
Ausencia contractilidad esofágica
Ausencia de motilidad esofágica en un paciente con una enfermedad muscular (esclerodermia)

¿Hay alternativas a la manometría esofágica?

Aunque la manometría esofágica es la técnica más precisa para valorar el movimiento y presiones del esófago, disponemos de pruebas alternativas que nos pueden ayudar. Estas se deben valorar en aquellos pacientes que no han tolerado la prueba o que no desean realizársela, puesto que realmente no hay existen contraindicaciones absolutas.

Videodeglución: en esta prueba se debe ingerir una papilla con contraste mientras se realizan varias radiografías. Sirve para valorar el correcto funcionamiento del movimiento esofágico y los esfínteres, así como el paso de contenido a la vía respiratoria.

Gastroscopia: puede detectar si existe alguna alteración de la morfología o resistencia al paso del endoscopio. No permite medir presiones ni estudiar el movimiento. 

¿Tengo que hacer alguna preparación antes de la prueba?

La preparación para la prueba es sencilla, puesto que generalmente consiste en acudir en ayunas de al menos 6 horas, incluyendo la ingesta de agua. A diferencia de la pHmetría en este caso no debemos suspender ninguna medicación salvo que se nos indique específicamente.

Por último, aunque el paso de la sonda por la nariz pueda ocasionar puntualmente el sangrado de la mucosa, este suele ser mínimo y autolimitado, por lo que no se debe suspender la medicación anticoagulante. De hecho, personalmente nunca hemos tenido ningún problema de este tipo.

¿Cómo se realiza una manometría esofágica?

En primer lugar confirmamos los datos personales del paciente y que ha cumplido el periodo de ayunas establecido. A continuación le pedimos que se siente en un sofá o una camilla y le comentamos brevemente como se va a realizar el procedimiento. Tras esto se procede a progresar la sonda a través de la nariz hasta alcanzar el estómago. Para facilitar esta tarea es recomendable pedirle que una vez que note la sonda en la garganta comience a tragar, ya sea ayudado por un vaso de agua o con la propia saliva.

Equipo manometria esofagica
Equipo de manometría esofágica de alta resolución

Para asegurarnos de que la sonda está correctamente posicionada le debemos solicitar al paciente que tome aire hondo por la boca y lo aguante. El objetivo de este procedimiento es localizar el diafragma para distinguir el esfínter esofágico inferior por encima y el estómago por debajo. Con esa referencia dejamos fija la sonda a la altura que más nos interese pegándola con adhesivos a la nariz.

En general la prueba se realiza con el paciente tumbado, aunque también se puede hacer en un sillón reclinado o incluso sentado si no tolera bien esta posición. Mientras dure el estudio le pediremos que realice los siguientes ejercicios:

  • Aguantar sin tragar al menos 20 – 30 segundos.
  • Dar 10 tragos de agua (5 ml en cada uno) que consideremos válidos para los resultados.

Finalmente, una vez completados los ejercicios, se retira la sonda y el paciente se puede ir de alta y hacer una vida normal. Posteriormente se analizan los resultados y se genera un informe con los mismos.  

¿Cuánto dura una manometría esofágica?

La duración de esta prueba es muy variable, dependiendo sobre todo de la tolerancia del paciente a la misma y la capacidad de adaptación a la sonda. En el caso de que la tolerancia sea buena la manometría se podría completar en unos 10 minutos, mientras que si es mala la duración puede ser mucho mayor. Además, si se trata de una manometría estándar y no de alta resolución el procedimiento es más lento, pudiendo durar de base hasta 20 minutos.

En este caso no hemos tenido en cuenta el tiempo que se puede tardar en colocar la sonda, que también cambia mucho entre unos pacientes y otros.

Alternativas a la colocación y posición de la sonda

En algunos casos podemos encontrar gran dificultad para superar la nariz e incluso resultar imposible. Esto se debe habitualmente a alteraciones anatómicas o puede ser secundario a alguna cirugía. En estas situaciones, siempre que el paciente se comprometa a no morder la sonda, se puede intentar pasar a través de la boca para poder realizar el estudio. Salvo esta excepción el resto del procedimiento sería similar.

Por otro lado, en la manometría estándar es necesario ir reposicionando la sonda para ir viendo las distintas partes del esófago y los esfínteres.

Acalasia tipo II
Imagen de una acalasia

Nuestro consejo

La manometría esofágica ha supuesto un gran avance a la hora de estudiar los trastornos motores del esófago. Es una técnica relativamente sencilla de realizar y muy segura, con el único inconveniente de que puede ser algo molesta. Es fundamental estar tranquilos y preguntar cualquier duda que tengamos antes del procedimiento.

Fuentes

British Society of Gastroenterology guidelines for oesophageal manometry and oesophageal reflux monitoring. GUT. Octubre 2019

The Chicago Classification of Esophageal Motility Disorders, v3.0. Neurogastroenterology & Motility. Diciembre 2014

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