Mal aliento. Todo sobre la halitosis

El mal aliento o halitosis puede suponer un trastorno social importante para muchas personas. De hecho, lo más frecuente es que nosotros mismos no nos demos cuenta de que tenemos mal aliento hasta que alguien nos lo dice. Esto generalmente desemboca en situaciones incómodas, genera miedo al rechazo y hasta nos puede limitar a la hora de relacionarnos con otras personas.

Es frecuente que los pacientes con halitosis busquen soluciones por su cuenta antes de pedir consejo profesional. Habitualmente le comentan el problema a su dentista o a su médico de atención primaria, aunque en ocasiones también nos llegan casos a las consultas de digestivo. También es muy típico que pacientes que acuden por otros motivos, aprovechando el clásico “ya que estamos”, nos pregunten por ello.

Mal aliento

Debido a que muchas personas no son conscientes de que pueden tener mal aliento, es difícil estimar que porcentaje de la población puede tener esta patología. En estudios limitados, con una proporción pequeña de participantes, se calculó que hasta un 32% lo podían presentar.

Dado el problema social y psicológico que puede suponer, es importante que conozcamos los medios por los que se produce, cómo podemos prevenir su aparición y qué podemos hacer cuando ya lo tenemos.

¿Qué es el mal aliento?

El mal aliento o halitosis se define como un olor desagradable u ofensivo, superior a lo que consideramos normal, que procede de la cavidad oral. Esta sería la llamada halitosis genuina, clasificándose como patológica cuando hay una causa identificable que provoca el mal olor, y como psicológica cuando no se relaciona con ninguna causa.

Cuando un paciente se queja de presentar mal aliento pero este no es percibido por los demás, hablaríamos de pseudo-halitosis. Esta condición generalmente mejora con recomendaciones de higiene bucal.

Por último, en el caso de que el paciente haya sido evaluado por un profesional, descartando cualquier situación patológica, incluyendo la presencia de mal aliento, y a pesar de haber seguido un tratamiento insista en creer que tiene halitosis, estaríamos hablando de una halitofobia.

¿Por qué se produce el mal aliento?

La mayoría de las causas de halitosis (hasta un 80-90%) se relacionan con la cavidad oral, estando principalmente relacionadas con una mala higiene o con enfermedades periodontales como la gingivitis. En todas ellas las bacterias de la boca juegan un papel fundamental al liberar entre otros gases sulfúricos que, al igual que ocurre con los pedos, provocarían el mal olor del aliento. También se han relacionado otros gases producidos por las bacterias como el indol, escatol, cadaverina, putrescina y ácidos grasos de cadena corta. Su propio nombre ya hace que nos hagamos una idea de los estupendos aromas que pueden generar.

Bacterias boca

Por otra parte, el revestimiento de la lengua se considera el principal contribuyente para la aparición del mal aliento. Esto se debe a que su estructura papilar favorece el acúmulo de bacterias, siendo el principal reservorio dentro de la boca. 

Factores de riesgo para el mal aliento

Además de la falta de higiene bucal o la presencia de enfermedades, existen varios factores que se han relacionado directamente con la halitosis. Pueden generarlo o empeorarlo en pacientes que ya lo presentan por otros motivos.

  • Boca seca: la falta de saliva favorece la digestión por bacterias anaerobias (es decir, que pueden trabajar en ausencia de oxígeno) de los restos alimentarios que quedan en la boca después de las comidas. Estas bacterias producen mayor cantidad de gases sulfúricos, responsables en gran parte del mal aliento.
  • Tabaco: son muchos los estudios que lo han relacionado con el mal aliento. Actuaría aumentado los niveles de gases sulfúricos en la boca, ejerciendo un efecto nocivo a nivel periodontal (es el conjunto de mucosa y tejido que rodea los dientes). También puede alterar la población bacteriana a este nivel. Por otra parte sabemos que los fumadores producen menos saliva, aumentado la percepción negativa que tienen de su aliento.
  • Alcohol: se sabe que los pacientes que consumen habitualmente alcohol presentan un aliento característico, conocido como fetor etílico, derivado de la oxidación del alcohol en la boca y el hígado. También puede disminuir la salivación al favorecer la deshidratación.
  • Dieta: aquí entran en juego factores culturales e individuales relacionados con la percepción del olor de determinados alimentos, como pueden ser el ajo, la cebolla o algunas especias. En el sudeste asiático es común el consumo de la que se considera la fruta más apestosa del mundo, el durian, que como es lógico causa mal aliento.
Factores riesgo mal aliento

Causas de halitosis

En este punto debemos distinguir entre los distintos tipos de mal aliento que comentamos previamente de cara a identificar mejor sus causas.

Halitosis patológica

Es la situación más frecuente. En función del lugar donde se origina distinguimos las siguientes causas. 

Orales: hasta el 90% de las causas que provocan mal aliento se localizan en la cavidad oral. Esto se debe a la que boca representa el equivalente a un parque de atracciones para las bacterias, pues mantiene unas condiciones de humedad y temperatura relativamente constantes que son ideales para su desarrollo y actividad.

  • Infecciones periodontales (gingivitis)
  • Caries y restos de comida entre los dientes
  • Aumento del revestimiento de la lengua (lengua más blanquecina).
  • Sequedad bucal: puede ser por enfermedades que afecten a las glándulas salivares (cómo el síndrome de Sjögren) o secundario a fármacos (diuréticos, antihistamínicos, antidepresivos, anfetaminas).
  • Enfermedades de las amígdalas: como amigdalitis crónica, abscesos o la presencia de cálculos en su interior (tonsilolitos).   
  • Tumores con presencia de necrosis (tejido celular muerto).
Boca abierta

Nasales: si la causa se localiza en la nariz, el olor del aire expulsado por esta vía tendrá peor olor que el exhalado por la boca.

  • Sinusitis, aguda o crónica.
  • Cuerpos extraños retenidos. Esto es especialmente frecuente en los niños, puesto que tienen mayor riesgo de introducirse todo tipo de objetos por la nariz.

Gastroesofágicas: son poco frecuentes.

  • Divertículo de Zenker: sería un divertículo en la parte alta del esófago, que actúa como un saco donde la comida quedaría retenida, fermentándose a ese nivel y provocando mal olor. 
  • Infección por Helicobacter pylori: algunos estudios lo han relacionado aunque la causa no está bien establecida.
  • Enfermedad por reflujo

Respiratorias: es raro, aunque se ha relacionado con bronquitis y abscesos pulmonares.

Enfermedades sistémicas: enfermedad renal crónica, enfermedad hepática avanzada, cetoacidosis diabética.

Halitosis psicológica

En este caso es típico que notemos el mal olor nada más despertarnos, con la sensación de tener la boca seca y pastosa. Se asocia a la falta de salivación junto a la acción bacteriana encargada de eliminar las células muertas. Para resolverlo, casi de inmediato, es suficiente con cepillarnos los dientes, enjuagarnos con agua o comer algo.

Pseudo-halitosis

Se ha relacionado con alteraciones neurológicas del gusto (disgeusia) o del olfato (disosmia). También puede ocurrir que algunos pacientes con mal aliento verdadero, una vez que han recibido tratamiento, siguán pensando que lo tienen.

En el caso de la halitofobia nos encontramos con pacientes que están obsesionados con la higiene bucal. Están completamente convencidos de que su mal aliento está relacionado con problemas de salud y suelen negarse a consultar con profesionales.

¿Cómo se diagnostica el mal aliento?

Cuando atendemos una consulta por halitosis, solemos hacer varias preguntas relacionadas con la higiene bucal y visitas previas al dentista. También por antecedentes personales de enfermedades que nos puedan orientar hacia la causa, así como el hábito tabáquico o alcohólico. A continuación realizaremos una exploración de la boca y la nariz para descartar alteraciones.

Si queremos identificar el mal aliento, es decir, si queremos tener el placer de olerlo, debemos indicar al paciente que acuda a la consulta en ayunas y sin haberse lavado los dientes. Al principio debemos pedirle que cuente de 1 a 10 para que la boca se seque y se liberen más gases sulfúricos, simulando así una situación ideal para la aparición del mal aliento. En este punto debemos distinguir si el olor es más fuerte en el aire que sale por la boca, por la nariz o por ambos. Esto nos dará pistas sobre su origen.

Exploración dentista

¿Se puede hacer alguna prueba?

Para hacer un estudio objetivo se requerirían pruebas adicionales que son raras y no suelen estar disponibles en la inmensa mayoría de los hospitales. Sin embargo, que no estén disponibles no quiere decir que no podamos comentar algo sobre ellas. Distinguimos dos modelos diferentes.

Monitores de sulfuro: emplean un sensor electroquímico que mide los niveles de gases sulfúricos en una muestra de aire. Para recogerla se le pide al paciente que cierre la boca durante 2 – 3 minutos para después soplar a través del dispositivo, obteniendo el resultado en escasos segundos. Esta prueba ha demostrado en distintos estudios tener una sensibilidad y especificidad por encima del 90%. Por el contrario, su principal inconveniente es que sólo detecta este tipo de gases y no otros adicionales que también pueden ser los responsables del mal aliento.

Cromatografía de gases: este dispositivo recoge la muestra de forma similar al anterior, con la diferencia de que es capaz de detectar una mayor variedad de gases. Es capaz de detectar incluso bajas concentraciones, por lo que resulta más preciso. Sin embargo su eso está poco extendido y son pruebas habitualmente caras.

¿Cómo se trata el mal aliento?

En el caso de identificar una causa que este provocando el mal aliento, se debe realizar el tratamiento correspondiente si es posible. En caso de no identificarla, o si no se puede tratar la causa (por ejemplo cuando es secundario a medicación que no se puede suspender), se deben seguir una serie de recomendaciones enfocadas a modificar ciertos hábitos de vida y mejorar la higiene bucal. Entre las recomendaciones más frecuentes tenemos:

  • Evitar el tabaco y el alcohol.
  • Mantener una hidratación adecuada. Beber entre 1,5 – 2 litros de agua al día favorece la producción de saliva.
  • Masticar chicle sin azúcar para favorecer la producción de saliva
  • Seguir una buena higiene bucal, con cepillado de dientes y uso de hilo dental.
  • Cepillar y lavar bien el dorso de la lengua.
  • Hacer gárgaras y aclarar la boca con un enjuague bucal antes de dormir.

Respecto a los enjuagues bucales, de inicio se recomiendan aquellos que contengan clorhexidina, aunque deben usarse durante poco tiempo. Es importante señalar que estos pueden alterar el gusto y provocar manchar marrones en los dientes, aunque estas son temporales y se pueden resolver con una limpieza dental profesional. A largo plazo parecen útiles los enjuagues de menta.

Enjuagar boca

Se ha propuesto también el uso de probióticos, con resultados esperanzadores en algunos estudios, aunque se necesitan mayor número y sobre todo, que sean de alta calidad. Además se desconocen los efectos a largo plazo que pueden tener. Por todo ello por el momento no recomendamos su uso.  

Halitosis subjetiva

En el caso de la pseudo-halitosis, si pensamos que puede tener relación con causas neurológicas, debemos derivar al paciente al especialista de esta rama para realizar una evaluación más profunda del cuadro.

Por otro lado si sospechamos una halitofobia debemos tener mucha sensibilidad a la hora de explicárselo al paciente, indicando que podría ser necesario recurrir a un psicólogo o un psiquiatra.  

Nuestro consejo sobre el mal aliento

El mal aliento es un motivo de consulta más frecuente de lo que parece. Puede dar lugar a problemas sociales y psicológicos, por lo que debemos prestarle atención y no pasarlo sin más. Recordamos que su causa más frecuente suele ser la falta de higiene oral, aunque también puede relacionarse con enfermedades.

Debido a esto de inicio recomendamos mejorar nuestros hábitos de vida, intentado evitar factores de riesgo y siendo rigurosos con la higiene bucal. Si a pesar de esto no mejoramos sería conveniente comentárselo a nuestro dentista o médico de cabecera, que valorará la necesidad de derivarnos a un especialista.

Exploración dentista

Fuentes

Halitosis: prevalence, risk factors, sources, measurement and treatment – a review of the literature. Australia Dental Journal. Octubre 2019.

Interventions for managing halitosis. Cochrane Systematic Review. Diciembre 2019.

Periodontitis and self‐reported halitosis among young adults from the 1982 Pelotas Birth Cohort. Oral Diseases. Enero 2020.

UpToDate – Recursos de apoyo a la decisión clínica basados en la evidencia

Treatment of oral malodour. Medium-term efficacy of mechanical and/or chemical agents: a systematic review. Journal of Clinical Periodontology. Febrero 2015.

Halitosis and helicobacter pylori infection: A meta-analysis. Medicine. Septiembre 2016.

 

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