Hinchazón y distensión abdominal. ¿Soluciones?

La distensión y el hinchazón abdominal son uno de los temas estrella en nuestras consultas. Ya sea directamente el motivo de la misma o aprovechando el mítico “ya que estamos”, es frecuente que los pacientes nos pregunten por estas molestias intestinales que relacionan con un exceso de gases. Todo suele empezar con frases como “esta no es mi tripa”, “se me hincha el abdomen”, “acumulo una cantidad de gases…”.

Esta situación puede ocasionar cierto grado de molestia e incluso en algunos casos alterar nuestras actividades habituales. Sin embargo, la mayor parte de las veces la percepción de estas alteraciones es muy subjetiva y generalmente implica el desconocimiento de lo que se considera normal.

De inicio es importante saber cómo se generan los gases intestinales, qué consideramos como normal y cómo podemos manejar situaciones incómodas. En este artículo vamos a intentar explicar todo esto y dar varias recomendaciones para intentar mejorar los posibles síntomas que pueden aparecer. Además, también hay algunas situaciones que nos deben poner en estado alerta y pueden requerir la realización de pruebas dentro del estudio.

¿Qué es la distensión abdominal?

En primer lugar es fundamental diferenciar entre hinchazón abdominal, que sería la sensación subjetiva de aumento, y distensión abdominal, cuando se puede objetivar el aumento del perímetro. Por ejemplo, los pacientes con hinchazón lo definen como sensación de presión, plenitud o atrapamiento de gases.

Hinchazón abdominal

Su presencia es frecuente en la población, llegando a afectar hasta un 15 – 30% de la misma. Además, es característico que alteren la calidad de vida y las actividades que hacemos a diario.

La distensión se suele asociar a otros trastornos digestivos, como la dispepsia, el estreñimiento o el síndrome de intestino irritable. Por ejemplo, en este último se sabe que la padecen hasta un 96% de pacientes.  

¿Por qué se producen la hinchazón y la distensión abdominal?

Las causas no están completamente claras y se piensa que pueden influir varios factores como la dieta, nuestra flora bacteriana, la motilidad intestinal o la sensibilidad visceral entre otros.

Entre los motivos relacionados, distinguimos dos grupos principales, por un lado las enfermedades orgánicas que provoquen un exceso de gases, y por otro los trastornos funcionales que alteren la motilidad o la sensibilidad intestinal.

Dentro de las causas no funcionales, las más frecuentes son: enfermedad celiaca, intolerancias alimentarias, diabetes, insuficiencia pancreática, sobrecrecimiento bacteriano, hipotiroidismo. También los cambios bruscos de peso, ya sea aumento o descenso, se han relacionado con la aparición de distensión abdominal.

Por otro lado, hay pacientes que suelen relacionar los síntomas con un aumento de gases a nivel intestinal. Sin embargo, en estudios recientes con pruebas de imagen mediante escáner (TAC) se ha demostrado que cuando no están distendidos tienen una cantidad de gas en su intestino similar a la gente normal (aproximadamente 100 ml). Cuando refieren distensión la cantidad aumenta levemente (por lo general menos de 50 ml), habitualmente en el colon, habiéndose relacionado esto con alteraciones de la sensibilidad intestinal. En el caso de los trastornos motores intestinales es frecuente encontrar grandes cantidades de gas, hasta de 500 ml.

globo hinchazón abdominal

Distensión funcional

Cuando no se relaciona con ninguna causa que lo justifique hablamos de distensión funcional, que debe cumplir los siguientes criterios (Roma IV) durante al menos 3 meses, estando los síntomas presentes desde un mínimo de 6 meses antes de hacer el diagnóstico.

  1. Sensación recurrente de hinchazón abdominal o de distensión visible que aparece, al menos, una vez por semana. La hinchazón y/o la distensión deben predominar sobre cualquier otro síntoma abdominal.
  • Criterios diagnósticos insuficientes para el diagnóstico de dispepsia funcional, síndrome de intestino irritable, estreñimientofuncional o diarrea funcional.

Valoración clínica de la distensión abdominal

Como siempre, el estudio debe comenzar recogiendo los antecedentes médicos del paciente, investigando sus hábitos dietéticos y preguntando por la presencia de síntomas asociados. También es recomendable realizar una exploración abdominal para descartar masas o anomalías.

En el caso de la distensión funcional es típico que el paciente refiera mayor distensión durante el día, especialmente tras las comidas. Estos síntomas a veces se relacionan con determinados alimentos y suelen mejorar por la noche.

Distension abdominal

En general es raro tener que realizar pruebas más allá de la típica analítica o un test de intolerancia a la lactosa si los síntomas se relacionan con su ingesta. Si se refiere algún signo de alarma o las pruebas iniciales presentan alteraciones entonces deberíamos plantear ampliar el estudio. Por ejemplo, en caso de referir anemia, pérdida de peso o alteración del ritmo deposicional (aparición repentina de diarrea o estreñimiento), estaría indicado hacer una colonoscopia y/o pruebas que valoren la malabsorción.

Si en una radiografía de abdomen se observa una importante cantidad de gas, debemos sospechar que pueda tratarse de un trastorno motor.

Tratamiento de la distensión e hinchazón abdominal

De inicio, siempre que el estudio haya sido normal, recomendamos realizar medidas higiénico–dietéticas para intentar mejorar los síntomas.

  • Dieta: recomendamos evitar alimentos que favorecen la formación de gases, de forma similar al manejo de las flatulencias. Por ejemplo, deberíamos evitar la patata, zanahoria, plátano, trigo, repollo, ciruelas, frijoles, brócoli, cebolla, coles de Bruselas. Además, si hemos identificado alguno que toleramos peor y que relacionamos con los síntomas, lo recomendable es no tomarlo. También se deberían eliminar las bebidas carbonatadas de la dieta. 
alimentos evitar hinchazón abdominal
  • Hábitos de vida: es recomendable realizar algo de ejercicio y mantener una postura erguida. También ayuda realizar ejercicios que trabajen la respiración diafragmática.

Si esto falla se podría probar con la llamada dieta baja en FODMAP, aunque es una recomendación débil en base a los estudios publicados. En caso de seguirla es fundamental estar supervisado por un nutricionista experto para evitar ser demasiado restrictivos. 

Dieta FODMAP

Tratamiento de la causa

Si hemos identificado un motivo que está provocando la hinchazón o la distensión abdominal, podemos tratarlo directamente. Por ejemplo, en pacientes con sobrecrecimiento bacteriano se aplicará el tratamiento antibiótico correspondiente o si diagnosticamos una intolerancia alimentaria (cómo una intolerancia a la lactosa) habrá que evitar los alimentos que la causan.

En el caso de un trastorno motor es recomendable evitar medicamentos que enlentecen el tránsito intestinal. Dentro de estos tenemos los opiáceos, bloqueadores de canales de calcio o agentes anticolinérgicos. 

Medicamentos para la hinchazón y distensión abdominal

En general no han demostrado ser muy efectivos, aunque se puede valorar su uso individualizado en función de cada caso. Dentro de este grupo los más conocidos son la simeticona (Aero red, flatoril, disolgas) o el carbón activado. Por último, recientemente se han publicado varios artículos en los que parece que el aceite de menta (colpermin) podría beneficiar a estos pacientes.

Nuestro consejo

Aunque es importante prestar atención a posibles síntomas que sugieran otras enfermedades e implicarían la necesidad de realizar pruebas, la mayoría de los casos de hinchazón y distensión abdominal tienen una justificación sencilla y suelen mejorar ajustando nuestra dieta y actividades.

Fuentes

Bloating and Abdominal Distension: Clinical Approach and Management. Advances in Therapy. Marzo 2019.

Intestinal gases: influence on gut disorders and the role of dietary manipulations. Nature. Septiembre 2019.

Review article: the treatment of functional abdominal bloating and distension. Alimentary Pharmacology and Therapeutics. Marzo 2011.

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