Hepatitis A. Contagio, síntomas y cómo prevenirla

Pese a conocer su existencia desde mucho antes, el virus de la hepatitis A no se llegó a caracterizar hasta 1973. Desde entonces se han producido grandes avances que nos han permitido desentrañar todos sus misterios, logrando incluso desarrollar una vacuna. Por desgracia, a pesar de esto el virus sigue siendo un problema importante de salud en determinadas zonas y en algunos grupos de pacientes. De hecho, se calcula que cada año se producen 1,4 millones de nuevos casos en todo el mundo.

Hepatitis A

La hepatitis A forma parte de la familia de virus conocida como Picornaviridae. Su material genético es ARN (ácido ribonucleico) y a diferencia de otros virus de la hepatitis, como el B y el C, no tiene riesgo de provocar una infección crónica. Por otra parte sabemos que su único reservorio es el ser humano.

La infección causa síntomas molestos y llamativos por la afectación hepática, además de no estar exenta de posibles complicaciones. Sin embargo suele resolverse espontáneamente y sin secuelas en la mayoría de casos.  

En los países vías de desarrollo sigue siendo un problema importante de salud debido sobre todo a la falta de medidas de prevención y vacunación. Por otra parte, en zonas en las que se supone que estas necesidades están cubiertas se ha detectado un aumento de casos relacionados con prácticas sexuales de riesgo. Por lo tanto combatir esta enfermedad es responsabilidad de todos y el primer paso debe ser disponer de la información adecuada y estar concienciados.

Hepatitis A microscopio
Virus de la hepatitis A visto en un microscopio electrónico

¿Cómo se transmite la hepatitis A?

La vía más frecuente de transmisión de la hepatitis A es la fecal-oral, lo que significa que el virus se elimina a través de las heces. De hecho, aunque el periodo de incubación tiene una media de 28 días, pasada la primera semana de infección el virus ya se elimina en estas.

El contagio puede producirse por el consumo de alimentos contaminados o bien mediante el contacto con personas infectadas. Por lo tanto, la falta de higiene en estas circunstancias suele ser un factor determinante. Por el contrario, no se ha descrito la posibilidad de que la hepatitis A pase de la madre al feto.

También puede transmitirse a través de determinadas prácticas sexuales, especialmente las que incluyen sexo anal, mediante transfusiones sanguíneas o incluso por consumo de drogas. De nuevo, en la mayoría de estos casos la ausencia de medidas de seguridad acostumbra a ser determinante.

Transmision hepatitis A

En los pacientes infectados el virus se dirige a las células hepáticas, utilizándolas para multiplicarse. Esto provoca la activación de nuestro sistema inmunológico, que nos protege de la infección destruyendo las células afectadas, por lo que en parte también es responsable del daño hepático producido.

¿Qué síntomas provoca la hepatitis A?

Hasta el 70% de los pacientes infectados por hepatitis A presentan algún síntoma, especialmente la población adulta. Por el contrario, es raro que aparezcan en menores de 6 años.

La clínica típica puede incluir el desarrollo de náuseas, vómitos, dolor abdominal, cansancio, fiebre o sensación de malestar. A los pocos días suele oscurecerse la orina (coluria) por aumento de la bilirrubina filtrada a través del riñón. También pueden aparecer heces blanquecinas (acolia) por ausencia de esta en el tubo digestivo. Además es característico que la piel y las mucosas adquieran un color amarillento por acumulación de la bilirrubina en la sangre (ictericia), lo que a su vez provoca prurito o picor.  

En la exploración abdominal es normal encontrar un hígado aumentado de tamaño (hepatomegalia) hasta en el 80% de los casos, con posible dolor o molestia al palpar en esa zona.

¿La hepatitis A puede tener complicaciones?

Hepatitis colestásica

Aparece en menos del 5% de pacientes infectados por el virus de la hepatitis A. Se caracteriza por un periodo prolongado de ictericia por encima de los 3 meses de duración. Puede acompañarse de fiebre, malestar, picor, pérdida de peso e incluso diarrea. Es recomendable realizar una ecografía abdominal para descartar una obstrucción en la vía biliar por otras causas. En general se resuelve espontáneamente sin dejar ninguna secuela.

Hepatitis recurrente

Sería un nuevo episodio de hepatitis a pesar de haber pasado la infección inicial. Los episodios pueden ser múltiples, aunque en más de la mitad de casos se superan sin desarrollar síntomas.

Se desconoce la causa por la que se producen, pudiendo presentarla hasta un 10% de pacientes en los 6 meses siguientes a la infección aguda. Los síntomas de estos episodios son más leves y pueden durar hasta 3 semanas, mientras que las alteraciones analíticas hasta 12 meses. Durante estos periodos se debe considerar que existe capacidad infecciosa y tomar las medidas de precaución oportunas.

Hepatitis fulminante

La desarrollan menos del 1% de pacientes con hepatitis A. Se consideran factores de riesgo para su aparición el ser mayor de 50 años y tener alguna enfermedad hepática previa. Se trata de una situación muy grave en la que se produce un fallo hepático agudo que suele requerir el ingreso en una unidad de cuidados intensivos, siendo posible la necesidad de realizar un trasplante hepático como última medida de tratamiento.

Hepatitis autoinmune

La hepatitis autoinmune es un tipo de inflamación hepática provocada por nuestro propio sistema defensivo, que ataca las células del hígado. Se han descrito algunos casos en los que la infección por el virus de la hepatitis A actuaría como desencadenante de esta enfermedad.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis A?

Ante la aparición de los síntomas descritos previamente lo primero que debemos hacer es preguntar por factores de riesgo de transmisión, como viajes recientes, alimentos consumidos o relaciones sexuales de riesgo. También se debe realizar una analítica. En esta es característica la presencia de un aumento importante de las enzimas hepáticas (transaminasas) y el ascenso de la bilirrubina. Las cifras más altas suelen aparecer al mes de haberse producido la infección, normalizándose con el paso de las semanas. Esto la diferencia de las alteraciones hepáticas crónicas, como la enfermedad por hígado graso, en la que las que la elevación es leve y progresiva.

El diagnóstico definitivo lo obtenemos al demostrar la presencia de defensas contra el virus en la sangre, es decir, de anticuerpos. Durante la fase aguda son de tipo IgM, apareciendo al inicio de la clínica y pudiendo persistir entre 3 – 6 meses. Los de tipo IgG aparecen más tarde y nos confieren protección frente a futuras infecciones.

Anticuerpos

¿Se puede tratar la hepatitis A?

No existe ningún tratamiento específico frente a la hepatitis A, aunque por otra parte tampoco es necesario, puesto que la enfermedad desaparece espontáneamente. De hecho hasta un 85% de los casos se recuperan clínica y analíticamente en los primeros 2 – 3 meses, mientras que el resto puede requerir hasta 6 meses. Por lo tanto no será necesario ingresar en un hospital salvo que aparezca alguna complicación, realizándose solo controles analíticos periódicos para ver la evolución.

Las únicas recomendaciones en este periodo serían mantener reposo hasta que nos encontremos mejor y desaparezca la fiebre, evitar el consumo de alcohol y tener precaución con los medicamentos que se metabolizan en el hígado.

Cómo se puede prevenir la hepatitis A

A pesar de lo anterior, dado que los síntomas son molestos y existe el riesgo de desarrollar complicaciones, es importante saber cómo podemos protegernos.  

Medidas de higiene

Son las medidas más importantes para prevenir una posible infección por el virus de la hepatitis A, especialmente en países o zonas de riesgo. También los pacientes enfermos deben seguirlas estrictamente para evitar contagiar a otras personas.

  • Lavarnos las manos: especialmente después de ir al servicio y antes de preparar alimentos o comerlos. Lo mejor es utilizar agua y jabón, frotándolas durante 15 – 30 segundos.
Lavado de manos
  • Conservar bien los alimentos y cocinarlos correctamente. Se sabe que si se alcanzan temperaturas mayores a 85ºC durante 1 minuto el virus se puede inactivar.
  • Evitar consumir agua del grifo o alimentos crudos en zonas con malas condiciones sanitarias.
  • Tomar precauciones en las relaciones sexuales, especialmente con personas desconocidas.

Vacuna frente a la hepatitis A

La vacuna es la forma más efectiva de protegernos frente a la hepatitis A. Desde su aparición la tasa de infección ha disminuido significativamente en muchos países. Por ejemplo, en Estados Unidos se introdujo en 1995, descendiendo las cifras hasta un 95% en la actualidad.

Las indicaciones para administrar la vacuna frente al virus varían en función de cada país, aunque sería recomendable ponerla siempre en las siguientes situaciones:

  • Viajes a zonas de riesgo
  • Personal sanitario
  • Aquellos que han contactado recientemente con personas infectadas
  • Pacientes con enfermedades hepáticas
  • Personas inmunodeprimidas
Vacuna hepatitis A

Habitualmente se inyectan dos dosis, una inicial y un recuerdo a los 6 meses. Con esto se consigue generar defensas en forma de anticuerpos IgG en casi el 100% de los pacientes. Estos anticuerpos serían similares a los que desarrollan los pacientes infectados que han superado la enfermedad.

Nuestro consejo

Conociendo las vías de transmisión del virus de la hepatitis A resulta mucho más fácil prevenirlo. Sin embargo, el desconocimiento y la falta de concienciación nos pueden jugar malas pasadas. De ahí la importancia de formar correctamente a la población y tomar las medidas de precaución adecuadas, especialmente en zonas o población de riesgo.

Para evitar el contagio suele ser suficiente con mantener una higiene adecuada y seguir las consideraciones alimentarias que hemos comentado previamente. Por otro lado y de acuerdo con la gestión sanitaria de cada país, sería recomendable o incluso obligatorio vacunarnos frente a ella.

Quizás en el futuro, si seguimos todas las medidas propuestas al pie de la letra, podríamos conseguir erradicarlo por completo. 

Fuentes

Hepatitis A: Epidemiology, Natural History, Unusual Clinical Manifestations, and Prevention. Gastroenterology Clinics of North America. Junio 2020.

Hepatitis A virus infection and hepatitis A vaccination in human immunodeficiency virus-positive patients: A review. World Journal of Gastroenterology. Mayo 2017.

Recommended Adult Immunization Schedule, United States, 2020. Annals of Internal Medicine. Marzo 2020.

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