Helicobacter pylori. Todo sobre el “bichito” gástrico

Aunque oficialmente el Helicobacter pylori se descubrió hace tan solo unas décadas, sabemos que esta bacteria nos acompaña desde hace miles de años. De hecho, es la infección bacteriana más frecuente en el ser humano, estando presente hasta en el 50% de la población mundial, o lo que es lo mismo, una de cada dos personas lo tiene. Además, una vez infectados por Helicobacter pylori la bacteria persiste de por vida (salvo que se trate).

Desde su puesta en escena, la infección por la bacteria Helicobacter pylori ha ido ganado importancia, revolucionando el panorama de las enfermedades gástricas. Incluso podríamos decir que junto al desarrollo de los “protectores gástricos” ha sido uno de los mayores avances en este campo.

Helicobacter pylori

Sin embargo, ¿dónde está el misterio? ¿Por qué es tan relevante? Pues bien, aunque lo más frecuente es que los pacientes infectados se encuentren asintomáticos, en verdad esta bacteria se ha asociado a diversas complicaciones, algunas tan significativas como el cáncer de estómago (aunque por suerte es bastante infrecuente).   

Con el siguiente artículo pretendemos aclarar todo lo relacionado con el Helicobacter pylori, desde la importancia de relacionarlo con diversos síntomas, pasando por las opciones de diagnóstico y las indicaciones y tipos de tratamiento. ¿Te animas a descubrir los secretos del famoso “bichito” del estómago?

¿Qué es el Helicobacter pylori?

Helicobacter pylori es una bacteria que se caracteriza por haberse adaptado perfectamente al ambiente del estómago, adquiriendo las capacidades necesarias para poder sobrevivir en él. De hecho, al fijarnos en su aspecto microscópico, vemos que tiene una forma alargada, en espiral, de la que salen varios apéndices conocidos como flagelos. Estos no solo le confieren una imagen característica, sino que también le sirven al Helicobacter pylori para agarrarse y desplazarse por la pared gástrica. Por otra parte, también secreta una serie de enzimas que le ayudan a protegerse del medio ácido y permiten su supervivencia.

Helicobacter pylori realista

¿Cómo se transmite el Helicobacter pylori?

Parece que la infección por Helicobacter pylori es más frecuente y se adquiere a edades más tempranas en los países en vías de desarrollo. Además, es característico es que se adquiera en la infancia, siendo más raro a medida que nos hacemos mayores. Esto se ha relacionado con factores educativos, higiénicos y socioeconómicos. Sin embargo, la vía por la que se transmite la bacteria sigue sin estar clara. A pesar de esto, parece probable que sea por vía fecal-oral, es decir, a través de alimentos, objetos o agua contaminados por la bacteria. De hecho, se ha llegado a identificar el Helicobacter pylori en los vómitos y las heces de pacientes con gastroenteritis.

Por otra parte, aunque el ser humano es el principal huésped del Helicobacter pylori, la bacteria también se ha encontrado en distintos animales. Por ejemplo, como curiosidad, en los gatos se ha identificado en la saliva y se piensa que podría llegar a infectar a humanos.

¿Qué síntomas provoca la infección por Helicobacter pylori?

Lo más frecuente es que las personas infectadas por Helicobacter pylori no presenten ninguna sintomatología. Las causas por las que unas personas presentan alteraciones y otras no siguen sin estar claras. A pesar de esto, parece probable que se asocien con factores genéticos, ambientales (como la dieta o nuestro modo de vida) y bacterianos (algunas cepas de Helicobacter pylori pueden ser más virulentas). 

Por otra parte, la infección puede alterar la secreción ácida del estómago y provocar reacciones inflamatorias en la mucosa, ocasionando una gastritis crónica. Sin embargo, en la mayoría de casos esta es asintomática y no suele progresar ni presentar complicaciones.

sintomas Helicobacter pylori

Respecto a la clínica que puede producir, esta es muy variada e incluye tanto alteraciones en el estómago como fuera de este. Entre los cuadros más frecuentes distinguimos los siguientes:

Alteraciones gástricas

  • Dispepsia: se caracteriza por un cuadro de síntomas entre los que podemos encontrar dolor abdominal, hinchazón o sensación de plenitud. Es una de las situaciones que se asocian con mayor frecuencia al Helicobacter pylori y un motivo frecuente de consulta. Sin embargo no siempre la dispepsia se debe a esta bacteria, por lo que se suelen investigar diversas causas.
  • Halitosis: su asociación no es clara.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico.
  • Úlceras gástricas y/o duodenales
  • Gastritis atrófica: en este caso se produce un adelgazamiento y/o pérdida de la mucosa normal del estómago.
  • Cáncer gástrico: es muy poco frecuente. Sucede en aquellos casos en los que la gastritis progresa y aparecen cambios malignos en la mucosa del estómago.

Alteraciones extragástricas

  • Anemia por déficit de hierro
  • Déficit de vitamina B12
  • Purpura trombocitopénica idiopática: se ha relacionado con esta enfermedad en la que el sistema inmune (la defensa de nuestro organismo) ataca y destruye las plaquetas. Al eliminar el Helicobacter pylori se ha demostrado que el número de plaquetas normal se puede recuperar.

¿Cómo se diagnostica el Helicobacter Pylori?

El diagnóstico de la infección por Helicobacter pylori debería plantearse únicamente en aquellos pacientes que presenten síntomas o alteraciones que puedan estar relacionadas con la bacteria. Es decir, no sería necesario realizar el estudio en pacientes asintomáticos.

En cuanto a las pruebas para diagnosticar la infección, estas se dividen en invasivas y no invasivas, dependiendo de cómo se recojan las muestras. Esto es básicamente si se realiza una endoscopia (gastroscopia) para su toma o no. Por tanto, la elección de unas u otras dependerá de la necesidad de realizar esta prueba.  

Gastroscopia realización

Pruebas invasivas

Biopsias gástricas: se toman muestras de la mucosa del estómago que posteriormente son procesadas y estudiadas al microscopio por un patólogo. Además, permite valorar lesiones asociadas y evaluar el grado de gastritis. Sería la que tiene mayor capacidad para detectar el Helicobacter pylori, aunque puede verse disminuida en pacientes que toman inhibidores de la bomba de protones (IBPs).

Gastroscopia biopsia

Test de ureasa: en este caso también se deben tomar muestras del estómago, que se colocan en un medio que reacciona ante la presencia del Helicobacter pylori. De esta forma, en caso de estar presente el test cambia de color, mientras que si no hay bacteria el tono se mantiene inalterado. Su capacidad diagnóstica es similar a las biopsias, con la ventaja de obtener el resultado muy rápido (entre 1 y 24 horas dependiendo del kit utilizado) y el inconveniente de no poder emplearlo si el paciente está tomando IBPs.

Test ureasa Helicobacter pylori

Cultivo: de nuevo necesitamos recoger biopsias gástricas, aunque en este caso se van a introducir en un medio de cultivo bacteriano específico para el Helicobacter pylori. Se utiliza para determinar los antibióticos a los que la bacteria es sensible (vulnerable) en pacientes en los que han fallado varios tratamientos.

Pruebas no invasivas

Test del aliento: consiste en la ingesta de un comprimido que contiene urea marcada, basándose en el principio de que el Helicobacter pylori transforma dicha urea en dióxido de carbono (CO2). Tras unos 10 – 20 minutos se recoge el aire espirado por el paciente, en el que posteriormente se medirán los niveles de este gas. En caso de estar presente la bacteria la concentración estará aumentada. Para su realización es necesario no haber tomado antibióticos o IBPs al menos 2 semanas antes.

Prueba de antígeno en heces: nos permite realizar el diagnóstico al detectar las bacterias en las heces. Es una prueba sencilla con una capacidad diagnóstica similar al test de aliento. Sin embargo tiene el mismo inconveniente que este, siendo necesario no haber tomado antibióticos o IBPs al menos 2 semanas antes de su ejecución.

Serología: sirve para detectar la presencia de células defensivas (anticuerpos) frente al Helicobacter pylori. Dentro de las pruebas no invasivas es la menos empleada por ser la que tiene mayores dificultades para establecer un diagnóstico certero. Esto se debe entre otros a que no puede distinguir entre una infección activa y una infección curada.

¿Cómo se trata el Helicobacter pylori?

Lo primero que debemos valorar antes de plantearnos tratar una infección por Helicobacter pylori es si realmente existe una indicación clara. Esto viene justificado principalmente por el riesgo de que la bacteria se haga resistente a los tratamientos antibióticos que empleamos en su eliminación. De hecho en ciertas zonas se ha demostrado que la efectividad de algunos fármacos ha ido disminuyendo con el tiempo. Por otra parte es importante recordar que la gran mayoría de personas infectadas se encuentran asintomáticas, sin que el Helicobacter pylori represente un riesgo real para su salud. 

Si nos centramos en el tratamiento, este incluye una combinación de antibióticos con un inhibidor de la bomba de protones (generalmente omeprazol). Hay que tener en cuenta que al estar tomando antibióticos durante varios días nuestra flora bacteriana normal puede verse alterada, desarrollando molestias abdominales, gases o diarrea. Sin embargo, estos síntomas desaparecen poco tiempo después de completar el tratamiento. Con el fin de prevenirlos, en algunos casos se añaden probióticos al tratamiento, aunque por el momento no existe una indicación clara y faltan datos que apoyen su uso rutinario.

Tratamiento antibioticos

¿Cuándo está indicado tratarlo?

Siempre que las siguientes situaciones estén asociadas a una infección por Helicobacter pylori estaría indicado realizar tratamiento.

  • Úlceras gástricas o duodenales.
  • Dispepsia, con o sin factores de riesgo.
  • Presencia de atrofia de la mucosa gástrica o metaplasia intestinal.
  • Anemia por déficit de hierro.
  • Déficit de vitamina B12.
  • Púrpura trombocitopénica idiopática.
  • Familiares de primer grado (padres, hermanos) de pacientes con cáncer gástrico.
  • Cáncer gástrico.
  • Linfoma MALT gástrico.
  • Cualquier paciente diagnosticado que desee realizar el tratamiento.

¿Qué tratamientos existen para el Helicobacter pylori?

Antes de iniciar un tratamiento es fundamental saber si el paciente tiene alergia a la penicilina, de cara a elegir los antibióticos adecuados. En aquellos que no sean alérgicos (la gran mayoría) tenemos las siguientes opciones de entrada.

Primera línea – OCAM durante 14 días

  • Omeprazol 40mg cada 12 horas
  • Claritromicina 500mg cada 12 horas
  • Amoxicilina 1g cada 12 horas
  • Metronidazol 500mg cada 12 horas

Primera línea – Pylera durante 10 días (también se puede utilizar en los alérgicos a penicilina)

  • Omeprazol 40mg cada 12 horas
  • Pylera 3 comprimidos cada 6 horas (se puede simplificar y tomar 4 comprimidos cada 8 horas).

En caso de fracasar el tratamiento de primera línea se podría intentar el que no hemos utilizado o valorar otras opciones combinando distintos antibióticos.

¿Qué tengo que hacer tras el tratamiento?

Una vez completado el tratamiento frente a Helicobacter pylori, es necesario confirmar que se ha erradicado. Para ello debemos esperar al menos un mes antes de realizarnos una prueba diagnóstica. Si hemos conseguido erradicarlo no será necesario hacer nada más. Por el contrario, si persiste la infección, sería necesario iniciar una nueva línea de antibióticos y así sucesivamente hasta eliminarlo.

Por último, es importante destacar que la reinfección por Helicobacter pylori es muy rara, con tasas inferiores al 2% anual. 

Nuestro consejo

Aún queda mucho por investigar sobre la infección por Helicobacter pylori y su efecto real sobre nuestras vidas. Es importante tener claro que aunque una de cada dos personas pueda estar infectada, la inmensa mayoría de la gente nunca desarrolla síntomas ni complicaciones. No obstante, en el caso de que estos aparezcan será necesario investigar su posible relación con el Helicobacter pylori y tratarlo si está indicado.

Dibujo helicobacter pylori

Fuentes

IV conferencia española de consenso sobre infección por H. pylori. Gastroenterología y hepatología. Diciembre 2016.

Management of Helicobacter pylori infection—the Maastricht V/Florence Consensus Report. Gut. Octubre 2016.

ACG Clinical Guideline: Treatment of  Helicobacter pylori Infection. The American journal of gastroenterology. Febrero 2017.

Systematic review with meta-analysis: the global recurrence rate of Helicobacter pylori. Alimentary pharmacology and therapeutics. Septiembre 2017.

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