Diarrea: causas, síntomas y recomendaciones

Es probable que todos al menos una vez en nuestra vida, ya sea de niños o de adultos, hayamos tenido diarrea. Si alguien afirma lo contrario, debemos pensar que es un privilegiado o que tiene uno de los mejores sistemas digestivos del planeta. De hecho la diarrea es un motivo muy frecuente de consulta médica.

También es un problema importante en países en vías de desarrollo, especialmente entre los niños, siendo una de las principales causas de mortalidad. Por el contrario en los países desarrollados se considera una enfermedad molesta más que un auténtico problema de salud, sobre todo cuando se trata de episodios de corta duración.

Diarrea

Por lo general es una situación leve que suele autolimitarse y precisar únicamente tratamiento sintomático. Sin embargo en ciertas ocasiones puede cronificarse e incluso asociarse a otras enfermedades.

En este artículo vamos a intentar explicar las diferencias entre la diarrea aguda y crónica, las causas con las que se puede relacionar, los síntomas que deben preocuparnos y que opciones tenemos para tratarla sin necesidad de acudir al médico. 

¿Qué es la diarrea?

El concepto que cada persona puede tener de la diarrea es muy variable. Generalmente se asocia al aumento de la frecuencia de las deposiciones o la menor consistencia de estas. Sin embargo, el principal problema con el que nos solemos encontrar es que muchas veces la gente desconoce qué es lo que consideramos normal

Hablaremos de diarrea si tenemos 3 o más deposiciones al día, de características blandas o incluso líquidas. En la consulta, la forma más sencilla de determinar la consistencia es a través de la escala de Bristol, seleccionando el dibujo que más se parezca a las heces. Un Bristol de 5 a 7 se considera diarrea.

Escala Bristol

Por otra parte, en función de su duración debemos clasificarla en crónica, cuando persiste más de 4 semanas, o aguda si se resuelve antes.

¿Por qué se produce la diarrea?

En el caso de la diarrea aguda son múltiples las causas que la pueden provocar, aunque la principal son las infecciones. En la diarrea crónica, además de estas, tendremos que plantear también su relación con otras enfermedades.

La diarrea se produce por una alteración en el transporte y absorción del agua a nivel intestinal. Esto puede deberse a la presencia de daño en la mucosa o una pérdida de la función normal de las células, secundario a distintas enfermedades.

Diarrea aguda

Los virus son los responsables más frecuentes, asociándose en menor medida a infecciones por bacterias y parásitos. Por el contrario, si la diarrea es severa, la causa más frecuente es bacteriana. La adquisición de estos patógenos puede ser por distintas vías, siendo frecuentes la dieta, los viajes, el contacto con animales o niños.

Infecciones diarrea

Otras causas menos frecuentes incluyen la toma reciente de antibióticos, que puede favorecerla al alterar nuestra flora bacteriana normal. También debemos tener en cuenta las prácticas de sexo anal u oral-anal, que facilitan la trasmisión de infecciones.

Respecto a la transmisión por alimentos, los productos lácteos no pasteurizados y la carne y el pescado crudos o poco cocinados son causas frecuentes. El tiempo transcurrido desde su ingesta hasta la aparición de los síntomas se ha relacionado con determinados patógenos. Por ejemplo:

  • En las primeras 6 horas, especialmente si asocia náuseas y vómitos, la causa suele ser bacteriana. Se relaciona con toxinas ya formadas antes de la ingesta por parte de Staphylococcus aureus o Bacillus cereus.
  • Si aparece entre las 8 – 16 horas la causa más frecuente es la bacteria Clostridium perfringens.
  • Por último, si han pasado más de 16 horas habrá que pensar en un virus o en otras bacterias.
Alimentos diarrea

Diarrea crónica

Aparte de las infecciones crónicas, a las que tenemos que prestar especial atención en personas que hayan viajado al extranjero, también pueden ser causa frecuente de diarrea persistente las siguientes enfermedades.

  • Trastornos funcionales: como el síndrome de intestino irritable con predominio de diarrea. Es típico que se asocie a dolor abdominal y se produzca por las mañanas o tras las comidas. También debemos considerar la diarrea funcional, en la que las deposiciones líquidas son aisladas o se acompañan de alguna molestia abdominal sin que esto sea el síntoma predominante. En cualquier caso, en estas situaciones no hay una causa clara que justifique el cuadro.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn): es típico que produzca una diarrea inflamatoria con expulsión de sangre y moco en las heces.
  • Colitis microscópica: se caracteriza por diarrea acuosa con un número elevado de deposiciones y presentación intermitente. Para su diagnóstico se precisa tomar biopsias en una colonoscopia.
  • Situaciones que provocan malabsorción: debemos considerar intolerancia a la lactosa, enfermedad celiaca, pancreatitis crónica, sobrecrecimiento bacteriano.
  • Diarrea colerética: puede aparecer en pacientes operados de vesícula (colecistectomía). Al no poder acumularse en ella las sales biliares, estas se vierten en exceso a las heces favoreciendo la diarrea.
  • Medicación: son muchos los fármacos que pueden producir diarrea como efecto secundario. Se debe valorar si el inicio de la diarrea coincide con cambios en el tratamiento habitual.

  • Enfermedades sistémicas: hipertiroidismo.

Síntomas de diarrea

La diarrea producida en el intestino delgado es acuosa, abundante, asociada a hinchazón abdominal y gases. Es raro tener fiebre, así como la presencia de sangre o moco en las deposiciones.

La que se origina en el colon suele ser de menor volumen, con heces algo más formadas y asociar retortijones y dolor con la deposición. Es frecuente tener fiebre y pueden aparecer sangre o moco en las heces.

Heces diarrea

En cuanto a la exploración, en la diarrea aguda lo más importante es buscar signos de deshidratación, que se relacionan con la gravedad del cuadro. Son característicos los siguientes:

  • Sequedad de la mucosa de la boca o de los ojos
  • Tener la tensión baja
  • Una piel poco turgente
  • Orinar poca cantidad y de color oscuro

Por último, consideraremos que la diarrea es severa si cumple estos criterios

  • Duración superior a 3 días
  • Síntomas y/o signos de deshidratación
  • Tiene componente inflamatorio: fiebre, expulsión de sangre o moco en las heces.

Evaluación de la diarrea

La forma de enfocar el caso dependerá principalmente de la duración de la diarrea. Es importante valorar los síntomas que provoca, las características de las heces, así como posibles asociaciones con otras enfermedades.

Diarrea aguda

Con el fin de determinar su origen debemos valorar nuestros hábitos de vida en los días previos al cuadro. Este pequeño juego de detectives nos puede proporcionar pistas muy útiles para resolver el caso. Para ello es importante pensar en alimentos consumidos, actividades, contacto con personas enfermas (especialmente niños pequeños), toma de antibióticos, viajes o cualquier otro pequeño detalle que pueda ayudar.

Preguntar

Puesto que la mayoría de episodios de diarrea aguda son leves y autolimitados, no suele ser necesario realizar pruebas. Sin embargo, en caso de que la clínica sea severa serán necesarias, comenzando por una analítica.

Debemos tener en cuenta que hasta en el 40% de los casos investigados y valorados con pruebas no se identifica la causa

Diarrea crónica

Al igual que en la diarrea aguda, es fundamental completar una buena historia que nos de pistas sobre su origen. En este caso, debemos prestar atención a viajes al extranjero o cambios recientes de medicación. También hay que tener en cuenta las relaciones sexuales de riesgo o las cirugías previas. Además, tendremos que investigar los síntomas relacionados y las características de las heces, considerando de alarma los siguientes:

  • Inicio del cuadro por encima de los 50 años
  • Sangre en las heces
  • Clínica de predominio nocturno
  • Dolor abdominal progresivo
  • Pérdida de peso
  • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal

Como pruebas iniciales, una analítica y un estudio de heces suelen ser suficientes para orientar el cuadro. En el caso de que sospechemos una enfermedad determinada o el paciente presente signos de alarma será necesario plantear otros estudios, siendo frecuente la necesidad de realizar una colonoscopia. De forma global, es posible alcanzar un diagnóstico hasta en el 90% de pacientes.

Pruebas diagnósticas en el estudio de diarrea

Debemos plantearnos realizar pruebas para el estudio de aquellas diarreas que no mejoran espontáneamente. De inicio están indicadas cuando sea aguda con síntomas severos o si es crónica.

Cultivo de heces y detección de parásitos

Determina la presencia de bacterias en las heces, pero no virus. En base a esto su utilidad en los cuadros agudos es bastante limitada. Aun así, estaría indicado si sospechamos que pueda estar implicada una bacteria y el cuadro es severo o no mejora espontáneamente pasada al menos una semana.

Muestra heces

Las bacterias se eliminan de forma continua en las heces, por lo que una muestra es suficiente para el estudio. Por el contrario, para valorar la presencia de parásitos se necesitan 3 muestras recogidas en días consecutivos porque se expulsan de forma intermitente.

Es importante recordar que las muestras de heces se deberían entregar al laboratorio el mismo día en que se recogen. Si esto no es posible debemos guardarla en la nevera hasta que podamos llevarla.

El diagnostico se establece en el caso de las bacterias si crecen en el medio de cultivo, y en el de los parásitos se los vemos al microscopio.

Dentro del estudio de la diarrea crónica tanto el cultivo como la determinación de parásitos, sobre todo en viajes al extranjero, son pruebas rutinarias.

Diagnostico infecciones

Analítica de heces

Tiene especial utilidad en el estudio de la diarrea crónica. Se utiliza sobre todo para valorar marcadores de inflamación intestinal y datos de malabsorción, aunque también se puede hacer un estudio de sangre en heces.

El principal marcador de inflamación que empleamos es la calprotectina. Si está aumentada nos puede orientar hacia una enfermedad inflamatoria intestinal. Sin embargo, no es exclusivo de esta. En cualquier caso, ante esta situación, se recomienda realizar una colonoscopia.

Endoscopia

Es frecuente realizarla como parte del estudio de la diarrea crónica, siendo más raro recurrir a ella en los casos agudos.

La colonoscopia está indicada de inicio en aquellos pacientes que tengan signos de alarma, pudiendo demorarse en el resto dependiendo de cómo avance el estudio. Ante un diagnóstico no concluyente, síntomas persistentes o falta de respuesta a tratamiento empírico debería realizarse.

En cuanto a la gastroscopia, esta técnica puede tener utilidad para valorar enfermedades que provocan malabsorción, especialmente la celiaquía.

Tratamiento de la diarrea

Generalmente la diarrea agua es autolimitada y no precisa ningún tratamiento específico. Las principales recomendaciones son:

  • Mantener una hidratación adecuada. Si no se toleran alimentos sería bueno tomar suero oral o bebidas isotónicas para reponer los electrolitos perdidos. Otra opción es prepararlo en casa con los siguientes ingredientes: 1 litro de agua, el zumo de un limón, media cucharadita de sal, media de bicarbonato y 4 cucharadas soperas de azúcar. Si el cuadro es severo será necesaria la rehidratación por vía intravenosa.
Agua
  • Dieta blanda y astringente con alimentos como patata o manzana cocida, arroz, carne o pescado al vapor, jamón cocido, pan tostado. Si se tolera bien progresivamente se irán incorporando proteínas y grasas.
  • Evitar lácteos (salvo el yogur) por la malabsorción de lactosa que suelen producir las infecciones al dañar la superficie de la mucosa intestinal.
  • Mantener una buena higiene de manos para evitar contagiar a otras personas. Se pueden utilizar agua y jabón o geles desinfectantes.

En el caso de la diarrea crónica, si hemos identificado una causa, debemos poner un tratamiento específico para esta. Si no se alcanza un diagnóstico, se puede intentar hacer un manejo sintomático del cuadro.

Fármacos antidiarreicos

Se utilizan para disminuir el número de deposiciones. Actúan enlenteciendo los movimientos intestinales y disminuyendo la liberación de agua a la luz intestinal. Se pueden utilizar tanto en diarrea aguda como crónica, estando contraindicados en los cuadros inflamatorios (fiebre, diarrea con sangre).  

El que se emplea con mayor frecuencia es la loperamida (el más conocido es Fortasec). Se recomienda tomar 4 mg (2 cápsulas) tras la primera deposición. Si no es efectivo, se puede tomar una cápsula adicional tras cada nueva deposición hasta controlarlo, aunque no se pueden tomar más de 16 mg al día. 

Como alternativa tenemos el racecadotrilo (Tiorfan, Hidrasec). Actúa disminuyendo el número de deposiciones, acortando así los síntomas de la diarrea. Se deben tomar 100 mg cada 8 horas hasta realizar 2 deposiciones normales seguidas.

Antibióticos

Es raro tener que utilizarlos, puesto que la mayoría de cuadros se resuelven espontáneamente. Además hay que tener en cuenta que los principales responsables son los virus.

Estarían indicados si la diarrea es severa o crónica y hemos identificado al agente infeccioso responsable. Además hay que tener en cuenta los factores individuales de cada paciente, como su edad, enfermedades de base o estado inmunológico.

Nuestro consejo

La diarrea es una situación relativamente frecuente, provocando síntomas leves en la mayoría de los casos que suelen resolverse espontáneamente. Sólo en caso de que se agrave o se haga crónica deberemos preocuparnos, siendo recomendable consultar con un médico. 

Como cuidados básicos os recordamos la importancia de mantener una buena hidratación junto al efecto beneficioso de la dieta blanda. Además si tenemos episodios muy frecuentes podemos recurrir a distintos fármacos antidiarreicos que nos pueden salvar de situaciones incómodas, especialmente si estamos fuera de casa.

Fuentes

Guidelines for the investigation of chronic diarrhea in adults: British Society of Gastroenterology, 3rd edition. GUT. Abril 2018.

Chronic Diarrhea: Diagnosis and Management. Clinical Gastroenterology and Hepatology. Febrero 2017.

AGA Clinical Practice Guidelines on the Laboratory Evaluation of Functional Diarrhea and Diarrhea-Predominant Irritable Bowel Syndrome in Adults (IBS-D). Gastroenterology. Septiembre 2019.

Infectious Diseases Society of America Clinical Practice Guidelines for the Diagnosis and Management of Infectious Diarrhea. Clinical Infectious Diseases. Octubre 2018.

ACG Clinical Guideline: Diagnosis, Treatment, and Prevention of Acute Diarrheal Infections in Adults. American Journal of Gastroenterology. Mayo 2016.

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