Cáncer colorrectal. Importancia, riesgo y prevención

El cáncer colorrectal es uno de los tumores más frecuentes a nivel mundial, pudiendo ser letal si no se detecta y se trata a tiempo. De forma global se posiciona como el tercer tumor más frecuente en hombres y el segundo en mujeres. De hecho, en España es el segundo tumor más frecuente tanto en mujeres como en hombres, sólo por detrás del de mama y próstata respectivamente.

Al igual que muchos tumores, esta enfermedad progresa de forma silenciosa, dando la cara cuando peor están las cosas. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos y al desarrollo de programas de prevención, el panorama está cambiando. A esto tenemos que sumarle el hecho de que la población es cada vez más consciente de la importancia de cuidar los hábitos de vida y seguir las recomendaciones sanitarias. Gracias a esto en muchos casos la enfermedad se detecta a tiempo, pudiendo incluso evitar su aparición. Aun así, aunque de entrada todo esto parece esperanzador, sigue sin ser suficiente.

Con este artículo nuestro objetivo es doble. De un lado informaros de lo más relevante sobre el cáncer colorrectal, puesto que cuanto más sepamos sobre nuestro enemigo más fácil será combatirlo. Por el otro, intentar contribuir a la labor de difusión y concienciación sobre este tumor, intentando así prevenir su aparición, quitando miedos y alejando mitos.  

¿Por qué se produce el cáncer colorrectal?

La principal causa por la que aparece el cáncer colorrectal es la evolución maligna de los pólipos de colon. Cómo ya comentamos en el artículo correspondiente, el riesgo es mayor a partir de los 40-50 años, aunque los motivos por los que estas lesiones se producen siguen sin estar claros, siendo su origen probablemente multifactorial.

Pólipo colon

Dentro de este apartado es importante señalar que nuestros hábitos de vida y alimentación pueden jugar un papel importante. De hecho, pueden ir a favor o en contra de la aparición del cáncer colorrectal, es decir, pueden ser de riesgo o protectores dependiendo de cómo hagamos las cosas. Por ejemplo, realizar ejercicio de forma regular, evitar la obesidad, no fumar o moderar el consumo de alcohol pueden protegernos frente a esta y otras enfermedades.

Además, distintos estudios nos han ido dejando pistas sobre el tipo de dieta que puede ser más beneficiosa a la hora de prevenir este tumor. En general, y no solo para este caso, una alimentación equilibrada, variada y rica en productos naturales suele ser la mejor opción. Dentro de las recomendaciones generales encontramos las siguientes:

  • Ingesta abundante de fibra, fruta y vegetales.
  • Evitar los alimentos grasos.
  • Moderar el consumo de carne roja o procesada.
  • Incluir leche y derivados en la dieta.

Por otro lado, también existen factores que pueden aumentar el riesgo y sobre los que no podemos actuar. Dentro de este grupo encontramos distintas enfermedades genéticas, el sexo masculino o los antecedentes familiares de cáncer colorrectal.

¿Qué síntomas provoca el cáncer colorrectal?

Más de una vez al informar del hallazgo de un cáncer colorrectal a un paciente, este nos ha preguntado algo sorprendido. ¿Cómo es posible que tenga esto, si no he notado nada y me encuentro bien? En verdad, es poco frecuente que este tumor provoque síntomas, actuando de forma silenciosa hasta que termina por dar la cara. Sin embargo, esto no significa que no podamos sospechar su presencia si no existen síntomas. Por ejemplo, es frecuente que ocasione alteraciones analíticas, siendo frecuente la pérdida de hierro (ferropenia) y/o de sangre (anemia).

En general los síntomas se deben al crecimiento del tumor, por lo que cuando se presenta de esta forma la enfermedad suele estar relativamente avanzada. Entre las alteraciones que nos deben hacer sospechar un cáncer colorrectal (especialmente en mayores de 50 años) se encuentran las siguientes:

  • Cambio del ritmo intestinal habitual
  • Presencia de sangre mezclada con las heces
  • Aparición de una masa en el recto o el abdomen
  • Molestias rectales o sensación de defecación incompleta
  • Dolor abdominal
  • Anemia por déficit de hierro
  • Pérdida de peso involuntaria

Por otra parte, hay dos formas de presentación que suponen un riesgo añadido y requieren una intervención urgente, aunque afortunadamente son infrecuentes.

  • Obstrucción intestinal: se debe al crecimiento masivo del tumor hasta ocupar toda la luz del colon, impidiendo el paso de gases y heces. Suele asociar dolor intestinal, hinchazón y náuseas y/o vómitos. Debemos sospecharlo cuando el paciente presente estos síntomas y lleve varios días sin expulsar gases y restos fecales.
Neoplasia obstructiva colon
  • Perforación: en este caso el aumento de tamaño del cáncer colorrectal provoca la rotura de la pared intestinal. Se asocia a importante dolor abdominal y fiebre.

¿Puede afectar el cáncer colorrectal a otros órganos?

Al crecer, el cáncer colorrectal puede llegar a invadir estructuras y órganos vecinos. En este caso hablaremos de enfermedad avanzada o metastásica. A nivel regional es frecuente que afecte a los nódulos linfáticos, mientras que su expansión a distancia se produce a través del sistema venoso. Mediante este puede alcanzar con mayor frecuencia al hígado, seguido del pulmón o los huesos, aunque podría llegar a extenderse por más órganos. En el caso de que el tumor se localice en el recto y exista afectación del sistema venoso, la diseminación más frecuente es hacia el pulmón.

Por todo esto, en ocasiones el cáncer colorrectal puede presentarse con síntomas diferentes de los descritos anteriormente, dependiendo de los órganos que estén afectados y lo avanzada que este la enfermedad. 

Metástasis cáncer colorrectal

¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?

Si actualmente nos preguntasen si se puede prevenir el cáncer colorrectal nuestra respuesta sería un rotundo , además sin ninguna duda. Para ello, es importante seguir las recomendaciones que hemos dado previamente, aunque también es fundamental tener en cuenta los siguientes puntos.

Dada la frecuencia de este tumor, se han desarrollado distintos programas de prevención del cáncer colorrectal, adaptados a las características de cada país y/o comunidad. En ellos se informa a la población a partir de una edad determinada, generalmente 50 años, invitándoles a realizarse una prueba de cribado. Esta suele consistir en un test de sangre oculta en heces, aunque en ocasiones de entrada podría indicarse una colonoscopia. En el caso de que el test sea negativo y no existan síntomas de riesgo no será necesario hacer nada más. Por el contrario, si el test es positivo y/o existen síntomas será obligatorio realizar una colonoscopia.

Cáncer colorrectal

También, en pacientes con enfermedades genéticas con riesgo de desarrollar cáncer colorrectal o en personas con múltiples antecedentes familiares (especialmente en padres o hermanos), las técnicas y la edad de inicio de las mismas se deben individualizar.

Por último, como sociedad, tenemos la responsabilidad de ser conscientes de los problemas de salud que pueden afectarnos con mayor frecuencia a lo largo de nuestra vida, siendo el cáncer colorrectal uno de ellos. En esta labor debemos colaborar todos, difundiendo la información de forma clara, quitando miedos y animando a nuestros amigos y vecinos a participar.   

¿Cómo se diagnostica el cáncer colorrectal?

Independientemente de que podamos sospechar un cáncer colorrectal basándonos en los síntomas, siempre será necesario demostrar su presencia para establecer un diagnóstico definitivo. Además, es importante descartar la existencia de más de un tumor colorrectal en el paciente, lo que se conoce como cáncer sincrónico. Se trata una situación relativamente rara que se da en el 3-5% de los casos y puede tener implicaciones a la hora de determinar el tipo de tratamiento. Sin embargo, el pronóstico generalmente es similar a aquellos que solo tienen una lesión.

Por otra parte, una vez realizado el diagnóstico es importante completar el estudio con una prueba que evalué la posible extensión del tumor a otras partes del cuerpo. Para ello lo más recomendable es realizar una prueba radiológica, siendo el estándar un escáner (TAC).

Dentro de las pruebas para realizar el diagnóstico o el estudio de extensión distinguimos las siguientes:    

Colonoscopia

La colonoscopia es la técnica de elección por ser la más precisa. Antes de realizarla es necesario hacer una limpieza colónica adecuada que permita ver todas las paredes del colon y el recto. En dicha prueba el tumor se identifica generalmente como una masa irregular, de tamaño variable, que sangra fácilmente al roce, ulcerada en ocasiones y con una mucosa y una vascularización alteradas. Una vez localizada la lesión se procede a documentarla mediante imágenes y se toman muestras con una pinza (biopsias).

Cáncer colon colonoscopia

Por último, se realiza un tatuaje empleando tinta china, que se inyecta con una pequeña aguja en la mucosa sana por delante y por detrás del cáncer. Esto es especialmente útil de cara a la cirugía, para localizar adecuadamente la masa. Sin embargo, no es necesario realizarlo en el ciego (la parte final del colon) ni en el recto, dado que en estas zonas los cirujanos lo identifican fácilmente. Todo esto debería quedar adecuadamente recogido en el informe de la colonoscopia.

Tatuaje colon colonoscopia tinta china

TAC-colonoscopia (colonoscopia virtual)

La colonoscopia virtual se realiza en el servicio de radiología. Estaría indicada en aquellos que no pueden realizarse una colonoscopia normal por distintos motivos. También cuando esta ha sido incompleta, es decir, no se ha alcanzado la parte final del colon ya sea por dificultad técnica o porque el tumor impide el paso. Para esta prueba también se precisa de una limpieza colónica. Tiene la ventaja de ser menos molesta, con el inconveniente de emplear radiación y no poder tomar muestras.

TAC (escáner)

El diagnóstico de un cáncer colorrectal en un TAC se suele dar en dos situaciones. En la primera, como un hallazgo casual en una prueba que se ha solicitado por otro motivo. En la segunda, como parte del problema clínico de un paciente que acude a urgencias con el tumor avanzado, presentando una obstrucción colónica o una perforación.

De todos modos, donde radica realmente la importancia del escáner es a la hora de realizar el estudio de extensión del cáncer colorrectal. Gracias a él podemos valorar la invasión local de nódulos linfáticos, así como la posible incursión del tumor en otros órganos a distancia. Para ello siempre se solicita un corte que valore tórax, abdomen y pelvis.  

TAC escáner

Enema opaco

Con el desarrollo de la colonoscopia y otras técnicas de imagen, el enema opaco ha quedado relegado a un segundo plano. Se trata de una prueba radiológica en la que se introduce contraste a través del recto para posteriormente realizar varias radiografías, intentando ver el contenido del mismo. Además de ser una prueba incómoda, tiene muchas limitaciones e inconvenientes, pudiendo incluso llegar a pasar por alto la presencia del tumor. Como curiosidad, en caso de verlo, la imagen es similar a una manzana mordida.    

Otras técnicas

En caso de que el cáncer se localice en el recto, será necesario determinar con precisión las capas de la pared colónica que están afectadas. Para ello se pueden emplear la resonancia magnética o la ecoendoscopia anal.  

¿Cómo se trata el cáncer colorrectal?

Antes de plantear las opciones de tratamiento del cáncer colorrectal es imprescindible haber realizado un estudio completo del mismo. Esto incluiría una colonoscopia completa (siempre que sea posible), una prueba de imagen que evalúe la extensión a otras estructuras y una analítica con marcadores tumorales. 

Tras obtener estos datos, se clasifica el tumor basándonos en su tamaño, afectación de nódulos linfáticos e invasión de otros órganos. En función del grado o estadio que le corresponda se decide el mejor tratamiento posible, teniendo en cuenta también las características del paciente. Por lo general, estos aspectos se valoran en comités multidisciplinares antes de tomar una decisión definitiva. De esta forma, entre las distintas opciones que se pueden emplear encontramos las siguientes.

Cirugía del cáncer colorrectal

La cirugía es el único tratamiento curativo, siempre que las características y extensión del tumor la indiquen. Respecto a la técnica empleada, esta depende fundamentalmente de la localización del cáncer, debiendo eliminar la zona afectada. Dada la variedad de resecciones y las distintas reconstrucciones que se pueden llevar a cabo, nuestra intención es comentarlas en un artículo aparte para no exceder la extensión de este.

A pesar de esto, sí nos parece importante dejar claros un par de puntos respecto a la recuperación del tránsito intestinal y la temida “bolsa”. En general, siempre que es posible se intenta mantener el colon “conectado”. Sin embargo, en intervenciones de urgencia o cuando la unión del colon (anastomosis) tiene riesgo de deshacerse, será necesario realizar una colostomía. Esto implica dejar el colon conectado al abdomen, recogiendo las heces en una bolsa adherida a la pared. En algunas ocasiones, pasado el periodo de riesgo, será posible deshacerla y unir de nuevo el colon. Sin embargo, si se ha extirpado el recto, esta será definitiva.

Colostomia

En cualquier caso, a pesar del choque emocional que puede suponer, estos pacientes siempre cuentan con importantes apoyos y explicaciones detalladas, recalcando la importancia de poder realizar una vida prácticamente normal.

Por último, si existe invasión de otros órganos por norma general se considera que el tratamiento quirúrgico no es una opción. Las únicas excepciones serían la afectación del hígado o el pulmón, en los que la cirugía sí puede tener un papel curativo.

Quimioterapia y radioterapia

Se pueden utilizar antes o después de la cirugía, dependiendo del grado de afectación y la experiencia de cada centro. En general la radioterapia se emplea en tumores de recto antes de la operación, mientras que la quimioterapia es más frecuente que se administre una vez realizada esta. 

Cuidados paliativos

Dentro de este apartado se incluiría cualquier cáncer colorrectal considerado incurable o con mal pronóstico. En esta situación, el objetivo es seguir medidas orientadas a mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes durante el mayor tiempo posible. Entre los cuidados que se pueden emplear tenemos las siguientes opciones.

  • Cirugía: se realizaría en caso de que existan complicaciones relacionadas con el tumor y que pongan en riesgo la vida del paciente de forma inminente. Por ejemplo, una obstrucción, perforación o hemorragia.
  • Quimioterapia
  • Radioterapia: en tumores de recto no operables que tienen pérdidas continúas de sangre.
  • Fármacos analgésicos y medidas de confort: en pacientes con la enfermedad muy avanzada sin acceso a otras opciones.

¿Cuál es el pronóstico del cáncer colorrectal?

Independientemente del tipo de tratamiento realizado, siempre será necesario seguir cada caso para ver su evolución. Además, se deben solicitar pruebas de control cada cierto tiempo, como un escáner o una colonoscopia.

La supervivencia frente al cáncer colorrectal se relaciona estrechamente con el estado en el que se detecte. De esta forma, si es en etapas tempranas el pronóstico será mucho más favorable que en una fase avanzada del tumor.

Nuestro consejo

El cáncer colorrectal es un enemigo de riesgo frente al que tenemos que estar alerta. Evitarlo está más que nunca en nuestras manos, siendo fundamental seguir las recomendaciones de nuestros médicos. Para ello debemos participar activamente en los programas de cribado, perdiendo el miedo a las pruebas y comprendiendo que el beneficio es enorme. Cuanto antes se detecte, ya sea en su etapa previa como pólipo o ya siendo tumor, mejor será el pronóstico y más amplias las opciones de tratamiento. Si todos nos unimos el futuro sin duda será esperanzador.

Fuentes

Guía de práctica clínica. Diagnóstico y prevención del cáncer colorrectal. Actualización 2018.

European Society for Medical Oncology (ESMO): Clinical practice guideline on localised colon cancer – Diagnosis, treatment, and follow-up. Annals of Oncology. Julio 2020.

National Institute for Health and Care Excellence (NICE): Guideline on colorectal cancer. Enero 2020.

The American Society of Colon and Rectal Surgeons Clinical Practice Guidelines for the Management of Rectal Cancer. Diseases of the Colon & Rectum. Septiembre 2020.

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